
La empresa alemana FlixBus busca convertirse en un nuevo actor del transporte interprovincial en el Perú, pero su propuesta enfrenta un obstáculo regulatorio del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) y la oposición de uno de los principales gremios del sector. La compañía plantea operar mediante alianzas con empresas locales que aportarían los buses y conductores, mientras ella asumiría buena parte de la gestión comercial y operativa. El sin embargo, ya rechazó su solicitud para operar en el país.
El caso comenzó con un pedido para cubrir la ruta Lima-Ica y terminó con la denegatoria de la autorización y, posteriormente, del recurso de apelación presentado por la empresa. El principal punto de discrepancia está en quién debe ser el titular de los vehículos utilizados para prestar el servicio y, sobre todo, quién asume la responsabilidad frente al Estado y los pasajeros.
Una empresa de tecnología que quiere vender pasajes
FlixBus, compañía alemana con 14 años de trayectoria y presencia en 45 países, es conocida por utilizar un modelo basado en una plataforma digital. En los mercados donde opera, conecta a pasajeros con empresas de transporte que realizan los viajes.
Su propuesta para el Perú sigue esa lógica. Los transportistas asociados proporcionarían los buses y conductores, mientras FlixBus participaría en la planificación de las rutas y frecuencias. También establecería los precios y comercializaría los pasajes a través de su plataforma y de puntos de venta en terminales.
La compañía también señala que tendría participación directa en el seguimiento de los viajes. Según su versión, una central de control monitorearía los buses mediante GPS y registraría los tiempos de conducción a través de tacógrafos.
El problema es que este esquema de FlixBus no encaja, según el MTC, con las condiciones previstas por la normativa peruana para el transporte regular.
¿Quién responde cuando ocurre un accidente?
La Asociación de Empresas de Transporte Interprovincial de Pasajeros (Cotrap-Apoip) cuestiona precisamente esa separación de funciones.
Martín Ojeda, gerente general del gremio, sostiene que una empresa que recibe autorización para prestar transporte interprovincial debe mantener el control y asumir directamente las obligaciones asociadas al servicio.
Desde su perspectiva, el modelo de FlixBus podría generar una situación distinta: una compañía obtiene la autorización y comercializa los boletos con su marca, mientras otras empresas o propietarios se encargan de los vehículos y de la conducción.
Ojeda considera que esto podría dificultar la determinación de responsabilidades ante un accidente o frente a un incumplimiento de las obligaciones exigidas por el Estado.
El representante gremial también advierte posibles consecuencias en materia de fiscalización, competencia, condiciones laborales y tributación.
“Quien obtiene la autorización es responsable”, sostuvo.
El gremio aclara que su cuestionamiento no está relacionado con el origen extranjero de FlixBus ni con el uso de tecnología. Lo que rechaza es que una plataforma digital pueda utilizar un esquema diferente al que actualmente deben cumplir las empresas de transporte interprovincial.
FlixBus y la norma del MTC que está en el centro de la disputa
El artículo 26 del Reglamento Nacional de Administración de Transportes establece las condiciones que deben cumplir los vehículos destinados al transporte público de personas o mercancías.
La regla contempla que estos sean propiedad del transportista o que estén bajo modalidades de arrendamiento financiero u operativo permitidas por la normativa correspondiente. Además, cuando los vehículos no son de propiedad de la empresa, su habilitación en el registro administrativo está vinculada al periodo de vigencia del contrato presentado.
En la resolución mediante la cual rechazó el pedido de FlixBus, el MTC señaló que la oferta de vehículos en copropiedad corresponde al servicio especial de personas y no al transporte regular.
Ese criterio fue determinante para la decisión del ministerio.
Un abogado plantea otra mirada
El abogado especializado en transporte terrestre, tránsito y seguridad vial Lino De La Barrera Laca considera que el caso debe analizarse desde la naturaleza del servicio que finalmente recibe el pasajero.
El especialista compara el modelo con el de las plataformas de taxi que funcionan en el Perú. Estas conectan a usuarios con prestadores del servicio, pero no necesariamente son consideradas empresas de transporte.
La pregunta, en el caso de FlixBus, es hasta dónde llega el papel de una plataforma tecnológica cuando también participa en aspectos esenciales de la operación.
De La Barrera Laca señala que, ante un accidente, no basta con identificar a la plataforma que vendió el pasaje. Es necesario establecer con claridad qué empresa prestó efectivamente el servicio y si esta cumplía con las exigencias que la legislación establece para un transportista.
Para el especialista, esa responsabilidad resulta especialmente relevante en un sector considerado servicio público y sometido a reglas específicas de seguridad.
FlixBus dice que no será solo una plataforma
La empresa alemana rechaza la interpretación de que su papel se limite a vender pasajes y conectar pasajeros con terceros.
FlixBus afirmó que participa diariamente en la operación junto con sus socios locales. Además de gestionar la venta de boletos, asegura que planifica la red, define frecuencias y precios y supervisa los vehículos durante los recorridos.
También sostiene que los transportistas asociados serán empresas formales, con obligaciones laborales y tributarias, y que utilizarán sus propios buses y conductores profesionales.
En caso de una emergencia, la compañía asegura que cuenta con protocolos de gestión de incidencias y un equipo encargado de atender estos casos.
FlixBus sostiene, además, que la operación digital permitiría dejar registrados los viajes y facilitar el trabajo de fiscalización de las autoridades.
El ingreso de FlixBus sigue en suspenso ante el MTC
Pese a que el MTC ya rechazó la solicitud de la empresa y su posterior apelación, todavía queda por determinar si FlixBus cuenta con alguna vía para intentar nuevamente su ingreso al mercado peruano.
El ministerio señaló a El Comercio que actualmente atraviesa un proceso de cambio de gestión. La entidad indicó que, una vez que el nuevo equipo tenga claridad sobre las distintas problemáticas del sector, emitirá un pronunciamiento.
Mientras tanto, FlixBus asegura que continúa conversando con autoridades y posibles socios locales y que mantiene su intención de operar en el Perú.
El caso deja planteada una cuestión central. Si el modelo de plataformas utilizado por FlixBus puede encajar en las reglas diseñadas para empresas tradicionales de transporte interprovincial. También, si para hacerlo posible, será necesario modificar la normativa vigente.
